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Las ventas al por mayor en China y Estados Unidos han incrementado la exportación de las joyas de China

 

El mundo de las importaciones mueve una cantidad escalofriante de billones de dólares al año. Se trata de uno de los pilares fundamentales del producto interior bruto de los países que participan en el juego. De hecho podemos decir que la inclinación de la balanza entre importaciones y exportaciones se ha convertido en el baremo principal para analizar la salud económica de cualquier país. Múltiples áreas de negocio de variopintos sectores forman parte de este entramado económico mundial, por pequeño o insignificate que parezca el producto o su mercado todo vale. Tomemos por ejemplo el caso de la joyería al por mayor, aparentemente un mercado reducido que abarca un área minúscula de negocio. Nada más lejos de la realidad, dentro de este mundo aparentemente elitista y con un mercado reducido como es el de la joyería subyace el sub mundo de la joyas de bisuteria, Joyas de Plata y Joyas enchapadas en Oro. Un producto demandado y comprado por millones y millones de personas todos los días. La venta al por mayorde este tipo de producto da trabajo y ocupa a una cantidad inimaginable de personas que viven de ello más que holgadamente, no hay más que darse una vuelta por internet y hacer una búsqueda sobre joyas de cualquier naturaleza, seguro que aparecerán miles de resultados en forma de pequeñas tiendas online o grandes tiendas que venden al por mayor. Hay mercado y opciones para todos.

 

Un ejemplo claro del boom de este tipo de venta es la de las joyas realizadas en el material que está copando el mercado últimamente, el acero quirúrgico, uno de los complementos más demandados actualmente por la sociedad debido a su bajo precio, gran calidad y enorme versatilidad. Importar joyas de acero es hoy en día un gran negocio con un amplio márgen de lucro porque gracias a internet, entre otros muchos canales, su venta está prácticamente asegurada. Es un producto barato, bonito y que todo el mundo usa. Hombres y mujeres compran estos artículos varias veces por mes para poder cambiar su aspecto cada día, para lucir bien y no repetir accesórios, porque al precio que estos tienen pueden permitírselo. En joyas de acero China y Estados Unidos son unos de los países exportadores que más peso tiene en el mercado, pero no podemos hacer la vista gorda a las joyas de China. Ambos países compiten duramente en este negocio, el  acero quirúrgico en forma de joya no es difícil de producir y, como hemos dicho anteriormente, tiene una gran acogida en la sociedad actual. La competencia entre China y Estados Unidos es una de las más fuertes porque ambos países trabajan con una mano de obra muy barata (probablemente más barata en china) con una regulación y protección laboral mínima que les permite vender sus piezas a unos precios que otros países “del norte”, por decirlo de alguna manera, con legislaciones laborales estrictas y que protegen al trabajador no se podrían permitir nunca. Y precisamente esos países que no se pueden permitir una mano de obra tan barata son los principales destinatarios de las joyas realizadas en estos países. Importadores de joyería de Europa y América del Norte recorren sus grandes super mercados en China, y Estados Unidos y otros países similares comprando innumerables piezas de joyas de bisuteria, Joyas de Plata y Joyas de enchapado de oro a precio de ganga para venderlas también a precio de ganga en la enorme cadena de distribución que acompaña a éste y a cualquier otro producto. Y no es que no obtengan lucro en estas transacciones, que lo obtienen, y mucho, sino que debido a las diferencias económicas y a la devaluación de la moneda en los países menos desarrollados que se dedican a la manufactura de joyería al por mayor ésta puede llegar a un precio sorprendentemente bajo al cliente final, claro está que ese precio bajo en el país con un poder adquisitivo medianamente alto sería un precio desorbitado si fuese aplicado en el propio país productor del artículo original.

 

China es el ejemplo perfecto de país exportador, exportador de casi todo, una imagen real producto de una serie de medidas políticas y sociales que permiten a este país producir prácticamente cualquier cosa a un precio irrisorio y colocarla en cualquier mercado en prácticamente cualquier parte del mundo. Las joyas de china y de Estados Unidos  no son ninguna excepción ya que su producción se rige por las mismas leyes que la producción de cualquier otro artículo. Quizá, y generalizando mucho, no se destaquen por su calidad pero desde luego son absolutamente destacables por su imbatible precio. Podemos pensar que el mercado de distribución de estas joyas se restringe a los super mercados chinos que han aflorado en cada esquina durante los últimos años en los que una persona puede encontrar prácticamente cualquier artículo, desde una sartén hasta una estatua con la reproducción de Buda a tamaño natural, pero nada más lejos de la realidad. La ventas al por mayor de China no llega sólo a estas tiendas multiproducto, sino que se extiende a cualquier rincón de nuestra sociedad por escondido que éste se encuentre, nos basta con ver la etiqueta de cualquier producto que compremos, incluso en grandes cadenas “nacionales” de tiendas con un nombre reconocido e incluso firma de autor, para leer el consabido “made in China”. Las joyas de bisuteria no es ninguna excepción, la mayor parte de las pequeñas tiendas de centros cormerciales dedicadas a la venta de este tipo de producto se abastecen de los importadores de joyería que realizan su negocio en este tipo de países consiguiendo así grandes márgenes de lucro para ellos mismos, buenos márgenes para el vendedor directo que posee su propia tienda y, todavía así, un buen precio para el consumidor final.

 

La venta al por mayor en china y Estados Unidos crece y se multiplica gracias a este ciclo de desigualdades sociales, ya que si las joyas fuesen realizadas en países con ciertas normas y leyes de protección al trabajador asegurándole como mínimo un salario digno no sería posible llegar a los precios que conseguimos hoy en día. Aunque a fin de cuentas todos somos culpables de estas desigualdades sociales que criticamos, ya que la mayoría de nosotros preferimos cerrar los ojos porque nos conviene más comprar un producto barato, independientemente de cuál sea su origen, que luchar por los derechos de los trabajadores que lo producen.